Niños en el mar de la postmodernidad

Durante la crisis de la posmodernidad, el hombre moderno abandonó la fe y desarrolló un antropocentrismo que era el ideal del hombre, en el que no se necesita de Dios porque el hombre ahora tiene ciencia, filosofía, ética y políticas sociales. Pero, después de las dos guerras mundiales, el ser humano fue espectador de la caída del hombre moderno, puesto que mostró lo peor de sí. Eso trajo como consecuencia que la humanidad ya no tenga referentes. Así, aparece el hombre posmoderno, que ya no le interesa la existencia de un Dios o algún modelo por seguir. Este nuevo hombre se centra en el ser humano sensitivo (referente al uso de los sentidos), lo cual significa que la vida está centrada en el sentir no en hacer una reflexión o buscar salidas a problemas sociales, sino que quieren sensaciones nuevas como el uso de drogas, prácticas de sexo y un caudal de emociones que generan un estado de éxtasis. Lo peor es que este anhelo y deseo sensitivo se les está trasmitiendo a los niños y es acá el punto de inflexión de esta sociedad posmoderna.

Lamentablemente, en la actualidad, las ideologías que tienen representación a nivel mundial se están imponiendo para que sean aplicadas a los más vulnerables “los niños”. Por lo tanto, se está generando un estado de confusión, por el hecho de que los niños no tienen la madurez suficiente para ser confrontados con ideologías que son impositivas, esto nos lleva, como creyentes, a enseñar apologética a nuestros niños, la apologética es la defensa de la fe o de nuestros principios y cosmovisión cristiana.

Lo anterior significa que debemos enseñarles a los niños, desde muy pequeños, a defender su fe, porque si no es así, serán absorbidos por esta máquina ideológica, que está avanzando cada vez con más fuerzas; esto conlleva a que los padres que son seguidores de Jesús deben prepararse en la apologética y trasmitirles a sus hijos la defensa de la fe, para que cada niño pueda defenderse. Siempre se pensó en una apologética juvenil, para aquellos jóvenes que entran a estudiar en las universidades para que sepan defender su fe, pero hoy de forma imperante debemos preparar a los niños, para ir a sus jardines infantiles o su enseñanza primaria o básica.

Por consiguiente, se debe invertir tiempo; carente, hoy día en las familias, porque sus trabajos son tan demandantes, que no tienen tiempo para compartir o educar a sus hijos en el área ética o moral desde el punto de vista apologético. Les sugerimos a las familias creyentes, que tomen decisiones sabias para resguardar a sus niños de esta sociedad posmoderna, que está cambiando el pensamiento de los niños y está impulsando un pensamiento peligroso que lleva al abismo social. La solución existe en cada familia, la cual, con responsabilidad, debe asumir los tiempos en los que estamos viviendo y los peligros que ya no están en las calles, sino en las ideologías que nublan y confunden el pensamiento de los pequeños. Además, las familias deben enseñarles a sus niños a respetar otros pensamientos, a la vez que a ellos también se les debe respetar. La idea es ir formando un niño con convicciones claras, pero además niños que amen a su prójimo, que no sean discriminadores, sino niños empáticos, pero con convicciones firmes. Para eso, se deben desarrollar recursos interiores y reforzar la asertividad, que ellos puedan expresar sus emociones o sentimientos (sean positivas o negativas) con respeto, sin agresividad.

Por último, nosotros como creyentes tenemos un marco moral y ético que no se desarrolla ni en la modernidad o posmodernidad, son principios eternos y estos son los que le dan estabilidad a la familia de creyentes.

Deuteronomio (6: 5-8, NTV): “5. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego. 7 Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. 8 Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio”.

 

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